Los extremos son peligrosos: 4 consecuencias de pensar demasiado.

“Debí pensarlo mejor”, “Piénsalo dos veces”, “Piensa a futuro”.

Todas las anteriores son frases que escuchamos comúnmente, frases que nos hacen creer que pensar es algo que debemos hacer lo más que podamos, y es verdad, pensar es una de las cosas más importantes que debemos hacer para tomar buenas decisiones, anticiparnos a las cosas para prepararnos ante cualquier situación peligrosa, en resumen, para sobrevivir.

Pero la mente humana no es tan racional como nos dicen, hay algunos residuos de la evolución en la mente, uno de los más importantes, son las heurísticas, que son guías mentales que nos ayudan a predecir situaciones antes de que sucedan, son evolutivas, ya que si sólo reaccionaramos ante las cosas que ya están sucediendo, sería más difícil sobrevivir a situaciones de peligro, las heurísticas nos ayudan a notar patrones en las situaciones para saber las secuencias posibles y prepararnos para las consecuencias.

El problema más grave de las heurísticas, es que es difícil para el cerebro distinguir cuando las usa, de forma que al pensar de más, acabamos reaccionando a cosas que aún no pasan, de ahí que surjan condiciones como ansiedad, celos injustificados, miedo al fracaso entre otras.

Para llegar al punto, estas son 4 consecuencias de pensar demasiado, consecuencias negativas resultado de las heurísticas.

1. Estrés.

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Pensar de más se asocia con el estrés, ansiedad y depresión. Photo by Nathan Dumlao on Unsplash

El estrés surge a partir de evaluaciones, la primera es cuando pensamos si la situación es peligrosa, si es así, pasamos a la segunda, que es pensar, ¿qué habilidades tengo yo para solucionar ese problema?

Lamentablemente, entre más pensamos, más dudamos y esto se debe a que conforme vamos viendo más aspectos de la situación, no sólo surgen ideas positivas, también surgen ideas negativas que nos provocan estrés, en ocasiones innecesario y contraproducente. Un ejemplo de esto es la rumiación, que consiste en “dar vuelta” a los pensamientos en un grado poco razonable, que eventualmente causa ansiedad, estrés o preocupaciones en exceso que afectan a nuestra salud mental.

2. Desilusiones.

Las decepciones son el resultado de expectativas que fallaron, para tener menos decepciones, o espera menos de los demás, o espera más de tí mismo.

– Kevin Ngo.

Si pensamos, vamos formando expectativas, que son nuestro enemigo a vencer a menos que queramos vivir frustrados, entre más pensamos de una situación sin esperar a que avance, más suposiciones haremos.

Si hacemos suposiciones negativas, nos van a frustrar antes de que algo pase, haciéndonos sentir mal, y si nos hacemos suposiciones positivas y no suceden, la frustración por no ver nuestros deseos cumplidos nos va a frustrar.

3. Dificultad para encontrar soluciones.

La mayoría de las personas llegamos a un punto que, cuando ya pensamos mucho nos ciclamos.

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El exceso de opciones nos bloquea más que tener unas pocas, pero claras. Photo by Steve Halama on Unsplash

Y es que el problema es que entre más opciones tenemos, más difícil es tomar una, ya que si puedo elegir entre arroz y pasta -y elijo la pasta-, sólo pierdo el arroz, en cambio, si tengo para elegir entre arroz, pasta, fideos, caldo y ensalada -y elijo pasta-, pierdo el arroz, la ensalada, el caldo y los fideos.

Perder cuatro cosas es peor que perder una y usualmente los humanos nos concentramos en no perder por encima de lo que ganamos, esto es conocido como “aversión a la pérdida” y es un ejemplo de error de pensamiento muy común en personas que apuestan, pero que casi todas las personas manifestamos en nuestra vida diaria.

Entonces si piensas mucho, tendrás más alternativas, pero al tener más cosas qué perder, tardarás más para tomar una decisión satisfactoria y puedes terminar tomando alguna decisión apresurada y por extensión, probablemente una mala.

4. Encontrar menos razones para animarse a comenzar algo.

Este punto es simple: “Entre más pienses una situación, más aspectos negativos puedes detectar, y eso causa desmotivación”.

El punto ideal para que algo nos motive, es que sea difícil, pero que tengamos habilidades suficientes para realizarlo, si no tenemos habilidades suficientes, nos vamos a desanimar rápido, y si es muy fácil, no va a captar nuestra atención por mucho tiempo, y nos va a frustrar su facilidad.

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Expectativas realistas y poco tiempo dedicado a pensar en los obstáculos que surgirán sirve más para motivarnos, pensar en problemas no es muy útil, siempre es mejor pensar en soluciones. Photo by Miguel Bruna on Unsplash

De hecho la técnica de solución de problemas tiene como punto importante que las personas planteen opciones y las pongan en práctica lo más pronto posible, para que si la persona encuentra inconvenientes, sean reales y no suposiciones, es mejor que te frene algo real a algo imaginario, a esto se suma que si vieras una posible dificultad, no te permitirías comenzar a realizar alguna cosa, en cambio, si ya tienes algo de avance en tu actividad, puedes verte forzado(a) a vencer los obstáculos que surjan para no sentir que perdiste tu tiempo y esfuerzo en vano, logrando motivación auténtica de vencer lo que surja.

Para concluir:

Los extremos son negativos, no pensar antes de actuar nos puede llevar a precipitarnos, mientras que pensar de más nos puede llevar a bloquearnos, es por esto que hay que buscar un balance sano y flexible que nos permita aprovechar al máximo nuestra capacidad de pensar.

Si quieres más información sobre manejo de pensamientos, o te interesa una intervención psicológica con este enfoque, te invito a hacer contacto conmigo aqui, también puedes ver los artículos sobre terapia individual que he publicado.

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Espero que te sirva la información, gracias por leer hasta aquí.

Publicado por Carlos Morales

Soy psicoterapeuta de enfoque clínico cognitivo conductual con 7 años de experiencia con niños, adultos y parejas. Escribo en esta página y en Facebook para explicar mejor sobre usos prácticos de la psicología, además de promocionar mis servicios por medio de la información, mi mayor interés es orientar de forma comprensible cómo sirve la psicología para derribar mitos y dar herramientas para mejorar la calidad de vida de las personas.

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