¿Por qué es mejor confiar en tus emociones que en tu mente?

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Muchas veces nos han pasado la idea (en dibujos, canciones, películas), de que al tomar decisiones o en general para vivir, el corazón es el tonto de la historia, el intenso, lanzado e impulsivo, mientras que el cerebro es la parte lógica que no toma pasos en falso, que aconseja bien, y que no se equivoca.

Hoy quiero hablarte de por qué eso es una mentira, y destapar uno de los más grandes mitos sobre la salud mental, que es que no debemos dejarnos guiar por las emociones, esto es falso, porque las emociones son ventajas que nosotros tenemos que podemos aprovechar quitándonos esa idea.

Este artículo será largo, por lo que se dividirá en 4 partes para explicar todo bien:

  1. El corazón es ciego.
  2. El cerebro vive a la defensiva.
  3. Aprendiendo a controlar el pensamiento.
  4. Emociones inteligentes.
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Las emociones son estados que sirven para tomar mejores decisiones, si las sabemos reconocer, identificamos su fuente, y elegimos tomando en cuenta lo que realmente sucede fuera de nosotros. Photo by Ben White on Unsplash

El corazón es ciego.

Por el corazón es ciego, no hay que entender que nos manda en todo lo que hacemos, por ejemplo, en el amor, aunque tengamos más disposición por hacer cosas para la persona que amamos, siempre pensamos ciertas cosas antes de tener esas ganas, por ejemplo, si pensamos que le va a gustar, lo haremos, y si pensamos que no, no lo haremos por miedo a decepcionarla.

Esto pasa porque las emociones son reacciones de nuestro cuerpo a ciertas condiciones ambientales, más específicamente:

  • Miedo: Situaciones peligrosas, y el miedo nos ayuda a generar adrenalina, y nos causa tensión para correr más rápido sin necesidad de hacer calentamientos.
  • Felicidad: Situaciones agradables, la felicidad nos hace hablar más fuerte y sonreir más, lo que sirve para que otros(as) repitan lo que nos hace felices.
  • Enojo: Situaciones injustas, la ira nos da energía para defendernos de ataques, generando tensión y causando volumen de voz más alto, para intimidar más.

Las emociones son formas de reaccionar al ambiente, o a lo que percibimos del ambiente, es aquí donde entra el problema de que el corazón sea ciego, porque el corazón “confía en el cerebro”, el corazón pregunta al cerebro si algo es peligroso, y le pone atención, y reacciona por lo que le diga, sin importar qué tan real sea.

El corazón sólo se equivoca en confiar, pero una vez que el cerebro le indica algo, hace su trabajo, si una emoción la usamos cuando no es debido, es porque el cerebro se equivocó, no porque el corazón sea tonto.

Lo normal es que si tenemos pareja, nos provoque celos cuando le sonría a otras personas, porque la función de los celos es defender nuestra relación, al tener celos, lo natural es que nos esforcemos más por llamar la atención de nuestra pareja, para que no busque amor en otro lado, sino que voltee más con nosotros, que le damos más atención.

Pero en la actualidad, no damos lugar a que las cosas lleguen a ese punto, sino que comenzamos a suponer, enojándonos y celando a nuestra pareja antes de que las cosas pasen, es aquí donde entra el cerebro.

El cerebro vive a la defensiva.

El cerebro es la parte de nuestro organismo que percibe y da significado a las cosas, nuestro cuerpo recibe las sensaciones, pero nuestro cerebro “decide” si son positivas, dolorosas, tristes, insoportables, etc., lo usual, es que captemos lo negativo de las cosas antes que lo positivo.

Esto es porque el cerebro vive a la defensiva por evolución, los cavernícolas vivían en entornos muy peligrosos (animales, cuevas, falta de comida, etc.), entonces lo más útil entonces era siempre esperar lo peor, nunca dejar de vigilar alrededor de ellos, y esperar que hubiera trampas, que las cosas salieran mal, etc., nosotros aún tenemos herencia de ese pensamiento negativo, por lo que podemos ver cosas inofensivas como peligrosas, o esperar lo peor de las situaciones en muchos casos.

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Un ejemplo de “pesimismo útil”, es salir de la casa con paraguas, aunque no esté lloviendo, estamos prediciendo que lo usaremos, si llueve, no nos tomará por sorpresa, pero si no llueve, estaremos cargando algo innecesario, lo mismo pasa con nuestra ansiedad.

Cuando el cerebro anda a la defensiva, se producen “emociones falsas”, que es cuando reaccionamos a cosas que no están ahí, porque creemos que ahí están, esto causa celos, desconfianza en nosotros, nervios en exámenes, nervios en situaciones sociales y estrés, entre otras cosas.

La forma en que el cerebro produce esas emociones falsas, es distorsionando la realidad, con ideas llamadas pensamientos automáticos, estas son formas muy extremas y exageradas en las que solemos ver las situaciones, ya sea adivinando lo que otros piensan (pensando que nos critican aunque no haya pruebas), generalizando (ósea, metiendo un tipo de cosas en una misma caja, como decir: “todos los hombres/mujeres son iguales”), y poniendo estándares a nosotros o a otros (“no es justo que me hablen mal”, “debo ser perfecta”, “los malos deben ser castigados”).

Si distorsionamos la realidad, el cerebro puede captar que si otra persona guarda silencio frente a mí, se está burlando de mí, mi cerebro percibirá eso como injusto, y yo me voy a enojar con la persona.

El silencio de la otra persona puede no significar nada, y quizás mi enojo está mal, pero mi cerebro captó eso, y el corazón sólo le hizo caso, en este caso, la ira es “falsa”, y me va a generar problemas, porque en esta situación, la emoción no es adecuada para el ambiente.

La psicología es una ciencia que trabaja con la percepción de las personas, lo que se busca en una intervención es cambiar la conducta, pero para eso los psicólogos(as) tenemos que trabajar con la forma en que cada persona percibe el mundo, es por eso que cada caso es diferente.

El punto de la terapia no es que no experimentes las emociones, sino que aprendas a controlar tus pensamientos para sentirlas cuando te sirvan, de esta forma, serás más feliz y te frustraras menos al comunicarte con otros.

Aprendiendo a controlar el pensamiento.

La forma de poder usar mejor nuestras emociones es observando y buscando pruebas de las cosas que pensamos, como muchas veces exageramos las situaciones o las pintamos de negatividad, lo mejor es buscar un equilibrio entre lo que pensamos, y lo que está pasando en realidad.

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Conocerte a tí mismo(a) y comprender tus emociones, te ayuda a sentirte mejor y tomar mejores decisiones.

Ejemplos de qué hacer son:

  • ¿Piensas que alguien cree algo de tí? Pregúntale tranquilamente, quizás estás malinterpretando.
  • ¿Te sientes descuidado(a) por tu pareja? Comunícale qué sientes, quizás no se da cuenta de eso y si le dices ponga más esfuerzo.
  • ¿Sientes que el mundo está en tu contra?, Reflexiona si lo que te ha pasado es sólo a tí, o si fue una coincidencia (Aquí no se trata de que aguantes sin que te fastidien las cosas molestas que te pasan, sino que no sufras de más o te desilusiones porque pensar que “el mundo está en mi contra”, es peor que pensar “mala suerte, luego tendré mejor suerte”).
  • ¿Te estresa no ser perfecto(a)?, Reflexiona, ¿alguien lo es?, ¿qué cosas haces bien?

Reflexionar nos ayuda a buscar algo bueno de las situaciones, y aprender que tenemos la opción de sufrir cuando nos caemos o aprender de eso, esto es llamado resiliencia, que es la capacidad de animales y humanos de “levantarse a pesar de la adversidad”, esto se ve en catástrofes como terremotos, erupciones, o incluso pérdida de familiares o parejas,

Si tienes resiliencia, puedes caer 1000 veces, pero siempre levantarte una más, cada vez más fuerte.

El fracaso no es caer sino negarse a levantarse.

– Proverbio chino

Emociones inteligentes.

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para conocer nuestras emociones, las de los demás, y aprender a usarlas para tomar mejores decisiones y tener mejor relación con otros, una persona con inteligencia emocional puede triunfar en situaciones difíciles porque puede evaluar de forma realista sus problemas, y buscar soluciones útiles para ella y para los demás.

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Una persona con inteligencia emocional no se deja llevar por las emociones al actuar, sino que busca su causa, y se centra en las soluciones más que en reaccionar.

Lo que forma a la inteligencia emocional son 4 características:

  1. Percepción emocional: Que es la capacidad de identificar nuestras emociones y las de los demás, tomando en cuenta las muecas, movimientos y tonos de voz.
  2. Asimilación emocional: Habilidad para tener en cuenta nuestros sentimientos al razonar, para así reaccionar a las situaciones acorde a ellas, o no explotar en situaciones que no lo ameritan.
  3. Comprensión emocional: Habilidad para entender, desglosar y etiquetar nuestras emociones.
  4. Regulación emocional: Es la capacidad de aceptar nuestras emociones, positivas o negativas, entenderlas y regularlas.

La razón de mencionar esto, es compartirte algunos consejos para que trabajes tu Inteligencia Emocional, los cuales son:

1. Trata siempre de nombrar tu emoción.

Muchas veces decimos “me siento mal”, pero eso puede ser tristeza, ansias, enojo…

Si identificas cuál emoción es, puedes buscar la causa y ver cómo lo puedes solucionar.

Ejemplo:

Problema: Mis amigos no me invitaron a una fiesta, y me siento mal.

Análisis emocional: Sentirme mal aquí, es  porque me siento triste, no enojado(a).

Solución: Puedo hablar con un amigo(a) de confianza y contarle cómo me siento, y quizás así pongan más atención a invitarme la próxima.

*Si no hago este análisis, puedo pensar que es enojo, y explotar con esos amigos, lo que puede causar peleas y no resolver nada.*

Emociones
Entender para qué sirven las emociones nos sirve para ver si vale la pena expresarlas, como ejemplo, la ira nos sirve muy poco en el tráfico, porque los demás no me van a escuchar insultándolos, pero es útil cara a cara donde puedo pedir aclaraciones de frente con quien me molestó.

2. Comprende a los demás.

Quizás tú tienes control emocional, pero te molesta cuando los demás no lo tienen, y reaccionan mal ante cosas que no lo ameritan, lo importante es que no veas a las personas como si estuvieran buscando agredirte (que muchas veces no es cierto), sino como personas que no tienen tanta habilidad como tú para manejarlo, ¿qué puedes hacer?: Reaccionar tranquilo(a), y enseñarles a reaccionar adecuadamente, con el ejemplo.

Si te enojas con un adulto por reaccionar muy bruscamente, recuerda que todos somos niños crecidos, con los niños no tiene caso regañarlos toda la vida, sino enseñarles a mejorar, bueno, con los adultos es igual, poco ganas agrediendo, ganas más enseñando.

3. Duda de tu mente.

La mejor forma de manejar las emociones es analizar al tener emociones negativas, si realmente la situación es como la vimos en un principio, o si hemos exagerado lo que sucedió, los errores más comúnes son:

  • Poner “nuncas”, “todos”, “siempres” y “nadas” en nuestras frases.

Como pensar “todo lo hago mal”, esta idea me va a frustrar mucho, si lo pienso bien, es muy difícil (casi imposible) hacer todo mal, algo tuve que hacer bien.

“Todo el mundo está en mi contra”, ¿tu perro está en tu contra?, ¿tu mamá está en tu contra?

La solución es buscar excepciones a esos todo, nunca, etc.

  • Hacer personales las cosas que nos pasan.

Mi pareja compró un pan que ya sabe que no me gusta y yo pienso “lo hizo para molestarme”.

O tal vez:

  • No había otro pan.
  • Era el de mejor precio.
  • No le he dicho que no me gusta.
  • Se le olvidó que no me gusta.
  • Se lo regalaron en promoción.
  • O tal vez lo hace para molestarme.

Pero siempre hay más opciones, y hacer una situación personal nos puede hacer molestarnos aunque haya 1000000 opciones distintas.

  • Jugamos al adivino.

Voy a hacer una fiesta, pero me desanimo porque creo que saldrá mal, que no irá nadie y todos se van a aburrir.

  • Lo peor que puede pasar no sería que se aburran, sino que alguien tuviera un accidente.
  • Puedo pedir ayuda a alguien para evitar eso, y para que me ayude a hacer la fiesta más divertida.

Mi amigo me dejó en visto, “es porque le caigo mal”.

O quizás:

  • Está ocupado.
  • Se le terminó la batería.
  • No sabía que más decir.
  • Se quedó dormido.

Si nos anticipamos a que algo saldrá mal, es más útil buscar una forma de resolver la situación antes de que pase, que evitar hacer las cosas.

Cuando adivinamos lo que los demás hacen, nos podemos enojar por cosas que no han pasado, lo mejor es pensar otras alternativas, y preguntar, para evitar una reacción inapropiada.

Distorsiones cognitivas
Los 3 pensamientos descritos arriba, son distorsiones cognitivas, que son formas en que malinterpretamos algunas situaciones, específicamente, son el pensamiento todo o nada, la personalización, la adivinación y la lectura de pensamiento, en esta imagen te comparto esos y otros más.

Para concluir:

En este artículo, vimos mucha información sobre el manejo emocional, de cómo usar las emociones a tu favor, y algunas estrategias para tomar mejores decisiones basadas en una visión realista del mundo, todas estas habilidades se ven en una intervención psicológica, aplicándose para cada caso específico.

Si quieres más información, o te interesa una intervención psicológica con este enfoque, te invito a hacer contacto conmigo aqui, también puedes ver los artículos sobre habilidades psicológicas que he publicado.

Si te interesan más artículos, te invito a suscribirte a mi página de Facebook para que te enteres de nuevas publicaciones, de consejos psicológicos para tu crecimiento, sobre terapia infantil y de parejas, y más.

Espero que te sirva la información, gracias por leerme.

Publicado por Carlos Morales

Soy psicoterapeuta de enfoque clínico cognitivo conductual con 7 años de experiencia con niños, adultos y parejas. Escribo en esta página y en Facebook para explicar mejor sobre usos prácticos de la psicología, además de promocionar mis servicios por medio de la información, mi mayor interés es orientar de forma comprensible cómo sirve la psicología para derribar mitos y dar herramientas para mejorar la calidad de vida de las personas.

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