Distorsiones cognitivas: La falacia de control.

La falacia de control es una distorsión del pensamiento en la que creemos que tenemos más control del que realmente tenemos o, por el contrario, que no tenemos ningún control sobre nuestra vida.

Esta creencia extrema nos puede llevar al estrés, la ansiedad o la apatía, dependiendo de qué lado caigamos.

Los dos extremos de la falacia de control

La falacia de control puede ser expresada en 2 formas:

1. Creer que todo depende de nosotros:

Esto pasa cuando la persona asume que lo que sucede a su alrededor depende de él/ella, entonces hace esfuerzos sobrehumanos o se preocupa mucho por cosas que no están realmente en su control.

Ejemplo de falacia de control interna

2. Creer que no tenemos control sobre nada:

Esto pasa cuando una persona “suelta” su sensación de control, esto no es del todo sano porque entonces no toma responsabilidad por cosas que sí le corresponden, y su vida puede salirse de control, puede generar también baja autoestima o autosaboteo que impide crecer.

Ejemplo de falacia de control externa

¿Qué podemos controlar realmente?

No podemos controlar todo, pero sí tenemos influencia sobre algunas cosas. Aprender a distinguirlo es clave para nuestro bienestar.

Podemos controlar:

  • Nuestras acciones.
  • Cómo reaccionamos ante situaciones.
  • Nuestro esfuerzo y aprendizaje.
  • Nuestros pensamientos y emociones (con práctica).

No podemos controlar:

  • Las emociones y decisiones de los demás.
  • Las circunstancias externas (clima, economía, tráfico, etc.).
  • El pasado.
  • Lo que otros piensen de nosotros.
  • Muchísimas cosas más, son más las cosas fuera de nuestro control que a nuestro alcance.

Ejemplos de la falacia de control.

Ejemplo 1: Falacia de control en el trabajo:

La falacia de control en situaciones laborales nos puede llevar a emociones desagradables, o a perder oportunidades de crecimiento, como en este caso:

Falacia de control en el trabajo
En el caso de Sofía, podemos ver cómo los extremos del control no ayudan, ya que nos pueden causar diversos tipos de malestar u oportunidades no aprovechadas.

Ejemplo 2: Falacia de control en relaciones:

Falacia de control en relaciones
Si hacemos falacia de control en relaciones podemos sabotearnos o causar problemas al asumir que nos toca todo a nosotros cuando es una cuestión compartida.

Cómo superar la falacia de control

💡 1. Pregunta: “¿Esto depende de mí o no?”
Cada vez que te preocupes por algo, analiza si está dentro de tu control. Si no, déjalo ir. Si está dentro de tu control, enfócate en las acciones que puedas hacer para lograr los resultados que te sean positivos.

💡 2. Aprende a aceptar la incertidumbre
No todo puede ser predecible, y eso está bien. En lugar de enfocarte en el “qué pasará”, pregúntate: “¿Qué puedo hacer en este momento con lo que tengo ahora?”

💡 3. Enfoca tu energía en lo que sí puedes cambiar
Si algo no está funcionando en tu vida, en lugar de preguntarte “¿Por qué me pasa esto?”, pregúntate “¿Qué acciones puedo tomar para cambiarlo?”.


Conclusión

La clave para vencer la falacia de control es diferenciar lo que podemos cambiar de lo que no y soltar la idea de que todo depende de nosotros. Al enfocarnos en lo que está en nuestras manos, podemos reducir el estrés y mejorar nuestra autoestima.

¿Quieres saber más sobre distorsiones cognitivas?, puedes ver más dando click en el botón de abajo:

Publicado por Carlos Morales

Soy psicoterapeuta de enfoque clínico cognitivo conductual con 7 años de experiencia con niños, adultos y parejas. Escribo en esta página y en Facebook para explicar mejor sobre usos prácticos de la psicología, además de promocionar mis servicios por medio de la información, mi mayor interés es orientar de forma comprensible cómo sirve la psicología para derribar mitos y dar herramientas para mejorar la calidad de vida de las personas.

Dejar un comentario