¿Qué es la etiquetación?
La etiquetación es una distorsión cognitiva en la que asignamos juicios negativos a nosotros mismos o a los demás. Es una fuente de malestar porque en lugar de criticar los errores, lo volvemos un problema de la persona. Estas etiquetas limitan nuestras oportunidades, crean malestar emocional y afectan nuestras decisiones y relaciones.
Estas etiquetas casi nunca son nuestras, muchas veces son cosas que nos dijeron en algún momento de nuestra vida (muchas veces son cosas que nos decían repetidamente) y son ideas que en cierta forma creemos, pero que no nos sirven, y que no son la realidad.
¿Cómo nos afecta la etiquetación?
A nosotros mismos: Cuando nos etiquetamos, lo que estamos haciendo en realidad es generalizar un aspecto de nuestra vida o comportamiento y convertirlo en algo absoluto. Esto nos puede llevar a la autocrítica excesiva, a la parálisis por miedo a fracasar o a evitar nuevas experiencias por temor a confirmar nuestra etiqueta.
A los demás: Cuando etiquetamos a otros, los reducimos a esa etiqueta y dejamos de ver sus matices, lo que dificulta nuestras relaciones y el desarrollo de una verdadera conexión con ellos.
Ejemplos de etiquetación:

Los peligros de las etiquetas:
1. Limitan el crecimiento:
Si te dices constantemente “soy torpe”, te conviertes en alguien que evita situaciones que te retarían a crecer por miedo a reforzar esa etiqueta. La etiqueta no refleja lo que eres, solo lo que crees ser en ese momento y al no tratar cambiar te puedes estancar.
2. Nos condenan a la autocrítica constante:
Etiquetarnos como “malo”, “inútil”, “incapaz”, crea un ciclo de pensamientos negativos que nos hacen perder el enfoque en nuestras fortalezas, dejándonos estancados en nuestros errores pasados.
3. Nos impiden disfrutar de la vida:
El miedo a confirmar nuestras etiquetas, ya sea de ser “malo” o “incapaz”, nos hace vivir con inseguridad, y esto puede limitar nuestra capacidad de disfrutar de los logros y de aprender de los fracasos.
¿Cómo romper con las etiquetas?
1️⃣ Separa tus acciones de tu identidad: No eres un error por cometer uno. Un error no te define. Si un día actúas de manera torpe o cometiste un error, eso no te convierte en una “persona torpe” o “mala”. Cometer errores es una parte natural de la vida, y todos tenemos la capacidad de aprender de ellos.
Ejemplo: Si fallas en una presentación, no te etiquetes como “un fracaso”. Eres una persona que pudo haber tenido un mal momento, pero también puedes mejorar y aprender de la experiencia.
2️⃣ Mide la etiqueta: Las etiquetas absolutas como “soy feo” o “soy incapaz” no son realistas. Es casi imposible que alguien sea “feo” en todos los aspectos, o “incapaz” de hacer absolutamente nada. En lugar de enfocarte en la etiqueta negativa, mejor observa lo que sí tienes de positivo y las áreas en las que eres capaz.
Ejemplo: Si te sientes “feo(a)”, reflexiona sobre las partes de tu cuerpo o personalidad que te gustan, en lugar de enfocarte solo en lo que no te gusta. Si te dices “no soy capaz de hacer esto”, pregúntate: “¿Qué sí soy capaz de hacer?”, y reconoce tus habilidades y logros.
3️⃣ Rompe el ciclo de autocrítica: En lugar de pensar que cada error es una confirmación de una etiqueta negativa, cambia el enfoque hacia el aprendizaje. No eres tus errores, eres una persona que puede cometer errores y aprender de ellos. Cuando te permites ser flexible con tus expectativas, puedes liberarte de la carga de las etiquetas.
Conclusión:
Las etiquetas que nos imponemos, o que otros nos imponen, son cargas innecesarias que nos frenan. El primer paso es darnos cuenta de ellas, evaluarlas y cambiar nuestra perspectiva para vernos a nosotros mismos con más compasión y realismo.
Si dejas de permitir que tu mente te etiquete, te liberarás de una gran parte del sufrimiento innecesario. El error no te convierte en una mala persona, solo te hace una persona que puede aprender y mejorar.
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