Educación efectiva: 5 claves para la corrección empática.

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Conforme vamos creciendo, los más grandes nos van mostrando qué hacer y cómo, enseñándonos a interactuar con el mundo, obteniendo el mayor provecho de nuestras habilidades, y ayudándonos a generar competencias en aquellas cosas donde no poseemos tanta habilidad.

De adultos, es difícil darnos cuenta de cómo manejar el ritmo de aprendizaje de los más pequeños, es comun ya que pocos nacen con el talento natural para educar, y tendemos a buscar que ellos aprendan a nuestro ritmo, cuando lo óptimo es que aprendan a su ritmo, con nosotros como guías y “aclara-dudas”, y brindarles la independencia para su crecimiento.

La corrección es indispensable en este proceso, pues un niño puede generar formas de hacer las cosas más simples, pero mal ejecutadas, que le pueden ocasionar problemas a futuro, un ejemplo, es cuando aprenden a decir mal una letra, como la “r” pronunciándola “d”, al principio da risa, pero si sigue así, pueden tener problemas sociales como que se burlen en la edad adulta de ellos porque “hablan mal”.

Corrección empática

La corrección empática es una forma de intervenir en la conducta de niños, de forma que puedan aprender las pautas adecuadas (conductuales, de comunicación, o educativas) sin dañar el autoestima del niño, consiste, en poner en evidencia el error cometido por el pequeño sin atacarle, reduciendo la sensación de amenaza, pero también sin arreglar su error, de forma que no se afecte su sentimiento de eficacia propia.

Las ventajas de la corrección empática, son:

  • Ayuda a evitar la formación de esquemas de pensamiento disfuncionales para los niños (“soy inútil”, “no sé hacer nada”, “todo hago mal”, etc.).
  • Hace que la confianza hacia su educador aumente, pues sabe que no será lastimado, sino guiado.
  • Pierde el miedo a equivocarse, como sabe que aprenderá a pesar del error, experimenta más al aprender, lo que sirve para reducir la timidez a responder preguntas e intentar cosas nuevas.
  • Como se corrigen las conductas mal ejecutadas, el niño puede aprender y mejorar su conducta de forma más rápida.
  • En el caso de la conducta, el niño aprende mejor porque está mal hacer ciertas cosas, esto ayuda a que se porte bien porque comprende, no sólo porque le dicen.

¿Cómo hacer una corrección empática?

1. El objetivo de la corrección, es la correcta ejecución, no la perfección.

Presionar a los niños a corregir de forma perfecta, sólo ocasiona que desarrollen creencias limitantes en la edad adulta, como tener que ser perfectos.

Una buena disciplina en corrección debe buscar que el niño(a) mejore en la ejecución de las conductas, pero no busca que lo hagan de inmediato, o por completo en los primeros intentos, un aprendizaje que se está entrenando puede tardar semanas e incluso meses, por tal, el educador debe ser paciente, y poner atención a los pequeños avances, no sólo a los grandes.

2. No centrarse en la equivocación, sino en la forma correcta.

Centrarse en la equivocación no sirve de mucho, si decimos a un niño que tirar basura está mal, sólo sabe eso, pero a partir de ahí, tardará en captar qué hacer, si nos centramos en pedirle que recoja lo que tiró, y que va en el bote de basura, ya tendrá una guía de que hacer a la próxima, las instrucciones son fundamentales en este proceso.

3. En cuestiones de lenguaje, la repetición es el mejor aliado.

lenguaje

Si un niño(a) dice mal una letra, no es necesario decirle que está mal, basta con decir en voz alta cómo se pronuncia mientras le observamos, para que comience a repetir, una vez que repita, premiarle, esto ayudará a la corrección del lenguaje sin daños a su autoestima, y al aprendizaje, primero por repetición, después por comprensión.

La imitación es un mecanismo de aprendizaje muy explotable, y hay que aprovecharlo al máximo, modelando las conductas para que el niño(a) tenga una base de cómo hacerlas.

4. Ayudar, pero lo menos posible.

Una corrección y tiempo para que el niño corrija, es suficiente para lograr cambios conductuales, si no se dan, lo ideal es instigar (guíar al niño físicamente, o con instrucciones) un poco y disminuir la ayuda conforme el niño haga la acción deseada, entre menos ayuda les demos será mejor, pues les ayuda a su autonomía, y a que aprendan a corregirse sólos.

5. Celebrar los avances.

Celebrar los avances sirve especialmente al crear nuevas conductas, en el caso de la corrección, los niños entienden que nos gusta que aprendan y resuelvan problemas por sí mismos, esto aumentará su motivación y les dará una mayor disposición para escuchar al educador, con la idea de que su influencia es positiva para crecer.

Estos son algunos consejos para lograr una corrección empática, correctamente aplicada podemos explotar al máximo la capacidad de aprendizaje de los pequeños, disminuyendo errores que puedan afectarles a futuro, y estimulando sus ganas de aprender en el proceso.

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Publicado por Carlos Morales

Soy psicoterapeuta de enfoque clínico cognitivo conductual con 7 años de experiencia con niños, adultos y parejas. Escribo en esta página y en Facebook para explicar mejor sobre usos prácticos de la psicología, además de promocionar mis servicios por medio de la información, mi mayor interés es orientar de forma comprensible cómo sirve la psicología para derribar mitos y dar herramientas para mejorar la calidad de vida de las personas.

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