Estrategias de afrontamiento centradas en la solución: ejemplos sanos y dañinos

Cuando enfrentamos una situación desafiante que sí podemos influir o cambiar, surge una gran pregunta: ¿Qué puedo hacer para mejorar o manejar esta situación?. En estos casos, entran en juego las estrategias de afrontamiento centradas en el problema, que son recursos que nos ayudan a tomar acción y manejar directamente aquello que genera estrés o dificultades.

Conocerlas es útil porque nos permiten enfocar la energía en soluciones, reducir el estrés y tomar decisiones más claras. Pero ojo: no todas funcionan igual. Algunas son muy útiles y constructivas, otras solo aplican en ciertos contextos, y algunas más pueden traer consecuencias indeseables si se usan de manera inadecuada.

¡Ojo!, estas estrategias sirven mejor una vez que tus emociones están tranquilas, para lo que puede servirte aprender sobre las estrategias de afrontamiento centradas en la emoción.

En este artículo te comparto, con base en mi clasificación (que integra referencias de Lazarus, Folkman y mi práctica clínica), las principales estrategias centradas en el problema, con ejemplos de cuándo ayudan y cuándo es mejor evitarlas.

Si te interesa la explicación en video, te comparto mi video explicativo:

Y para seguir leyendo, te cuento cuáles son las estrategias sanas y las dañinas:

Estrategias sanas

Las estrategias de afrontamiento para la solución de problemas sanas, son las que nos ayudan a estar en mejor posición para resolver las cosas que están en nuestras manos:

Aceptar responsabilidad

Aceptar responsabilidad significa reconocer la parte que nos toca en la situación, sin caer en culpas innecesarias. Esta estrategia nos ayuda a dejar de esperar que otros lo resuelvan y empezar a movernos hacia la solución, al menos en la parte del problema que nos toca a nosotros.

Ejemplos: admitir un error en el trabajo para corregirlo, reconocer que necesitamos mejorar un hábito, pedir disculpas cuando hemos dañado a alguien o identificar si hay alguna conducta que hacemos que hace que el problema se mantenga y buscar formas alternativas de actuar para cambiar eso.

Pedir ayuda

Pedir ayuda es acudir a otras personas para resolver algo que no podemos manejar solos. Lejos de ser debilidad, es un recurso que fortalece las soluciones al ayudarnos a tener perspectiva de otras personas, reunir apoyo para resolver el problema y no sentirnos sol@s.

Ejemplos: consultar a un colega para resolver un problema técnico, pedir consejo a un amigo de confianza, acudir a terapia o buscar asesoría profesional.

Negociación

La negociación consiste en buscar acuerdos donde todas las partes ganen algo. Ayuda a reducir conflictos y a encontrar soluciones sostenibles. Es importante saber negociar porque la mayoría de relaciones necesitan lograr discusiones para arreglar problemas, formar equipo, poner límites, etc.

Ejemplos: dialogar con un jefe sobre horarios de trabajo o metas, acordar tareas en pareja o familia, hacer compromisos para mejorar una relación o situación que compartes con alguien más.

Anticipación y planeación

La anticipación y planeación implica prever obstáculos y preparar estrategias para resolver un problema, siendo estratégicos y usando todos los recursos que tengamos a la mano. Esto reduce la incertidumbre y da más control al manejar situaciones, ayudándonos a mantener la calma y obtener mejores resultados.

Ejemplos: organizar un calendario para evitar atrasos, preparar preguntas antes de una reunión, diseñar un plan B por si algo falla.

Autodiálogo positivo

El autodiálogo positivo es usar palabras de aliento con nosotros mismos para mantener la motivación y la claridad mental. Nos ayuda a persistir y no rendirnos frente a los desafíos.

Ejemplos: recordarse “puedo con esto, paso a paso”, “ya he resuelto cosas difíciles antes”, o usar frases o mantras que refuercen la confianza personal.

¿Por qué son útiles?

Estas estrategias son útiles porque:

  • Nos permiten tomar control sobre lo que sí se puede cambiar.
  • Favorecen acciones conscientes en lugar de impulsivas.
  • Reducen el impacto negativo de la situación.
  • Nos ayudan a conseguir apoyo y acuerdos.
  • Refuerzan la motivación y la persistencia para superar los problemas.

En resumen, nos permiten planear, pedir ayuda, y mantenernos enfocados para enfrentar los retos de forma más efectiva.

La confrontación: una estrategia situacional

La confrontación es clave en la comunicación para poner límites y resolver conflictos. A casi nadie le gusta expresar verdades incómodas, pero si no lo hacemos, los problemas suelen crecer.

Es una estrategia situacional: usada con asertividad puede ser muy útil, pero aplicada con enojo o en un mal momento, puede generar más daño que soluciones.

Ejemplos: decir con calma “necesito que respetes mi espacio”, enfrentar un error de equipo en una junta, o señalar una conducta injusta.

Estrategias centradas en la solución dañinas

Además de las estrategias sanas y situacional mencionadas arriba, existen formas de enfrentar problemas que parecen útiles al inicio, pero tienden a complicar las cosas:

Explosión

La explosión ocurre cuando sacamos el enojo o frustración de forma intensa y descontrolada. Puede dar un alivio momentáneo, pero suele dejar consecuencias negativas en las relaciones.

Ejemplos: gritar en medio de una discusión, lanzar cosas o reaccionar con insultos.


Chantaje

El chantaje es intentar resolver la situación manipulando a otros mediante culpa, amenazas o recompensas forzadas. Puede dar resultados inmediatos, pero mina la confianza y daña los vínculos a largo plazo.

Ejemplos: decir “si no haces esto, ya no te hablaré”, manipular con lágrimas para obtener algo, o condicionar el cariño.


¿Por qué son problemáticas?

Porque aunque puedan dar alivio o resultados inmediatos:

  • Generan desconfianza y dañan relaciones.
  • Alimentan conflictos en lugar de resolverlos.
  • Crean dependencia de métodos poco sanos para conseguir lo que queremos.

Conclusión

Las estrategias centradas en el problema son herramientas para manejar aquello que sí está en nuestras manos. Reconocer las útiles, aplicar con cuidado las situacionales y evitar las que dañan, nos permite tomar decisiones más efectivas y proteger nuestra salud mental.

La clave es preguntarse: ¿esta estrategia me acerca a la solución o solo complica más las cosas?

¿Necesitas acompañamiento?

Si te identificaste con este tema y quieres desarrollar habilidades de afrontamiento con apoyo profesional, puedes hacer contacto conmigo aquí.

También puedes seguirme en mi página de Facebook, donde comparto herramientas sobre salud mental, autoestima, relaciones, terapia infantil y más.

Gracias por leer hasta aquí. ¡Que esta información te ayude a vivir mejor!

Publicado por Carlos Morales

Soy psicoterapeuta de enfoque clínico cognitivo conductual con 7 años de experiencia con niños, adultos y parejas. Escribo en esta página y en Facebook para explicar mejor sobre usos prácticos de la psicología, además de promocionar mis servicios por medio de la información, mi mayor interés es orientar de forma comprensible cómo sirve la psicología para derribar mitos y dar herramientas para mejorar la calidad de vida de las personas.

Dejar un comentario